¿Qué son los Cursillos de cristiandad?
El
Cursillo de cristiandad es un movimiento de Iglesia que se preocupa,
mediante un método propio, de posibilitar la vivencia y convivencia en
lo fundamental cristiano, para ayudar a descubrir y a realizar la
vocación personal y propiciar núcleos cristianos". En una
palabra: tener a las personas en situación de conocerse a sí mismas, de
conocer a Dios y de conocer el mensaje de Jesús y comprometerse.
¿En qué consiste el método?
El
Cursillo tiene tres tiempos: lo que es el precursillo (invitar a las
personas a que vivan una experiencia de Iglesia), el cursillo (la
proclamación de los contenidos fundamentales del Credo de nuestra fe), y
esto nos lleva a que la persona se encuentre consigo misma en la fe y
se comprometa con el Señor. Cuando el curso termina, hay una especie de
clausura en la que personas que ya han hecho el Cursillo dan testimonio
de la posibilidad de vivir la fe y los valores evangélicos en
comunidades. Entonces se les ofrecen reuniones en los lugares de
inserción donde pueden realizar su vocación personal como miembros de
Iglesia. El movimiento de cursillos no se queda con las personas, sino
que las incorpora a la Iglesia.
No es en sí un retiro; es una
reflexión profunda sobre ser persona, sobre conocerse a sí mismo y,
sobre todo, conocer a Dios. Después de cada charla, la persona tiene un
tiempo de profundización y de discusión en el grupo y de debate. El
resultado del Cursillo es una experiencia vivida profundamente, no es
sólo receptiva, y esto compromete.
Punto del que parte el método del movimiento...
Es
una proclamación kerigmatica. Los que nos reunimos con la gente en
Cursillos no decimos qué es la Iglesia, sino cómo vivimos la Iglesia. No
decimos quién es Jesucristo, sino cómo entiendo yo a Jesucristo. Es una
proclamación de la doctrina, pero desde un punto de vista personal:
cómo lo vivo yo. La gente se encuentra con un estilo de vida (yo vivo
así mi compromiso cristiano) y esto tiene más fuerza que una pura
doctrina. Los asistentes tienen su tiempo para discutir, hablar y poner
en común, y para hacer su aportación personal; hay cabida para todos los
caracteres, peculiaridades y circunstancias, no hacemos diferenciación.
Imparten
los cursos las personas que se han comprometido en el Secretariado de
cada diócesis y se han formado en la escuela avalada por el obispo, en
la que se imparten cursos de formación sobre la actualidad de la
Iglesia.
¿Cuál es la vivencia común de las personas que realizan el Cursillo?
Es
el descubrimiento, el sentir ¡cómo no he descubierto esto! Si Dios me
quiere como soy, ¿cómo no lo he descubierto antes? Las manifestaciones
en las clausuras son de mucha alegría y asombro. Las personas constatan
que es posible, a través de la oración, de la perseverancia y de haberse
comprometido en la sociedad con el carisma de cada uno.
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